El aire húmedo pesaba en el ambiente mientras el capataz, con un látigo en la mano, arrastraba a Zara, una joven esclava, profundamente en el bosque prohibido. El miedo le daba velocidad a su cruel persecución, pues Zara iba a ser desechada, un testigo silencioso de una transgresión que él no se atrevía a nombrar. Llegó al borde de un claro, con...Leer más